El mercado está valorando actualmente varios factores a la vez. Por un lado, la persistencia de unos precios del crudo más elevados. Por otro, la narrativa de crecimiento está evolucionando hacia un escenario de crecimiento estable o incluso más sólido hasta que se demuestre lo contrario, lo que supone un cambio respecto a la visión predominante de que la actividad económica se enfrentaría a dificultades debido al nivel de los tipos de interés.

En este contexto, las materias primas están mostrando una notable resiliencia. Tanto los PMI publicados ayer como el índice Ifo alemán de hoy apuntan en esa dirección. El movimiento al alza de los tipos de interés podría estar reflejando menos preocupaciones sobre la inflación y más una revisión al alza de las expectativas de crecimiento. A ello se suma que el mercado de renta fija sigue absorbiendo parte del impacto derivado de las perspectivas fiscales.
Sin embargo, este entorno no tiene por qué ser necesariamente negativo para los activos de riesgo. Si los tipos están aumentando porque las perspectivas de crecimiento son favorables, las preocupaciones sobre el comportamiento de estos activos podrían ser menos intensas. En consecuencia, el mercado podría estar prestando ahora más atención a cualquier señal de desaceleración o aceleración del crecimiento que a la propia inflación, mientras que los factores inflacionistas y fiscales continúan actuando como telón de fondo.
Además, existen otros focos de preocupación para los inversores. Los diferenciales de la deuda francesa, en particular, se han ampliado por encima de los 100 puntos básicos. Asimismo, el gasto público en Japón y las elecciones de mitad de mandato en Estados Unidos siguen ocupando un lugar destacado entre los riesgos monitorizados por el mercado. A pesar de todo ello, continúan existiendo oportunidades en distintos tramos de la curva y entre diferentes países. Difícilmente sería así si las perspectivas de crecimiento estuvieran deteriorándose de forma significativa.
Aunque la volatilidad puede persistir en el corto plazo, es probable que el mercado termine encontrando un punto de equilibrio. Una vez más, en un escenario respaldado por unas perspectivas de crecimiento razonablemente sólidas, la volatilidad de los productos de crédito y de los diferenciales podría resultar inferior a la observada en los bonos soberanos.