El sector tecnológico y en concreto el de semiconductores está haciendo un camino de ida y vuelta desde finales del año pasado.

En un primer lugar, a finales del año pasado, asistimos a una caída de las valoraciones del sector estrella de los últimos años, para darse la vuelta y volver a máximos históricos. Niveles que hasta los analistas técnicos consideran que hay que tomarse con cautela.
El anuncio de las salidas a bolsa como la archiconocida, SpaceX, se hacen como si una película de Hollywood se tratase,con una estrella principal, Elon Musk, y una puesta en escena de lo más populista, donde ninguno de los productores, directores y demás elenco, saben muy bien lo que están haciendo, pero oye, nos hace ganar dinero, por tanto, todos a mirar hacia otro lado, aunque los métodos tradicionales de valorar compañías no avalen los precios que están pagando los inversores. Así funciona el mercado de capitales, en la antesala de las más sonadas estafas o fiascos financieros. Ya veremos si este caso y todos los que se están anunciando así, cambian el resultado final, que en ocasiones anteriores ya sabemos quienes pagan, los inversores, como en el caso de las películas, los que pagan son los espectadores.
Sea como sea, el mercado ya está empezando a ponerse nervioso. Se habla de subidas de tipos de interés en EEUU, la Zona Euro ya lo ha hecho, también de costes más altos para las empresas que van a comprar los chips, para no perderse la carrera por la IA y problemas con la deuda privada, que ya veremos cuantas de las empresas de nueva creación del sector tecnológico van a empezar con la morosidad y hasta donde va a llegar. Para los más antiguos del lugar, todo esto les empieza a oler a hipotecas subprime en 2008, pero sin inmuebles detrás, sino empresas que no van a poder hacer frente a los préstamos que han recibido.
Como dice el refrán castellano: “cuando el rio suena agua lleva”, nos invita como mínimo a la prudencia. Los analistas aventajados, empiezan a recomendar más las empresas de salud, infraestructuras o dividendos, frente al sector tecnológico.
Claramente no estamos hablando de que los gestores de fondos globales estén pensando en abandonar la tecnología, sino que están siendo más selectivos y que están reduciendo pesos de aquellas que ya han superado los niveles que se habían marcado.
Las caídas del barril de petróleo por debajo de los niveles previos a la guerra, también ha sido un hito destacable esta semana, como lo es el hecho de que el dólar sigue fortaleciéndose, al igual que ha sucedido durante todo el conflicto bélico, mientras que el oro ha caído por debajo de los 4.000 dólares la onza, con una caída superior al 25% en el conjunto del año.
Una vez más hemos visto que el dólar sigue siendo la divisa refugio, cuando las cosas se ponen feas, para dejar fuera de juego a quienes el año pasado lo consideraban como decadente, ante las abultadas caídas que sufrió.
María Jesús Soto
Directora El Inversor Inquieto