Ninguna sorpresa desde Fráncfort. Como anticipaba el consenso en las últimas semanas, el BCE ha subido en 25 puntos básicos los tres principales tipos de interés durante la reunión de junio. El objetivo, y el compromiso del Consejo, es definir una política monetaria que garantice la estabilización de la inflación en el 2% a medio plazo. Es la primera subida de tipos en Europa en casi tres años.

Como se lee en la nota difundida antes de la rueda de prensa, la Guerra en Oriente Medio está generando presiones inflacionistasy la decisión de aumentar los tipos se basa en una serie de escenarios que delinean la evolución del shock y su impacto sobre las perspectivas a medio plazo para la zona euro.
Una decisión que, según Simona Mocuta, economista jefe de State Street Investment Management, podría resultar ineficaz. “Contrariamente a sus objetivos, la Eurozona corre el riesgo de endurecer la política monetaria en un contexto de debilidad económica, una elección que podría dañar el crecimiento más que contener la inflación”, explica.
Entre la espada y la pared: entre la inflación y el crecimiento
Las perspectivas siguen siendo inciertas, con riesgos al alza para la inflación y riesgos a la baja para el crecimiento económico. En las nuevas proyecciones del BCE, la inflación general debería situarse de media en el 3,0% en 2026, en el 2,3% en 2027 y en el 2,0% en 2028. Para la inflación excluyendo energía y alimentos, el escenario base prevé una media del 2,5% en 2026 y en 2027 y del 2,2% en 2028. Por tanto,un aumento de las proyecciones base de inflación para este año y el próximo debido a una evolución más elevada de los precios de la energía, que, en cierta medida, debería influir en la inflación de alimentos, bienes y servicios.
Mientras tanto, el escenario base prevé un crecimiento económico medio del 0,8% en 2026, del 1,2% en 2027 y del 1,5% en 2028. Se trata por tanto de una revisión a la baja para este año y el próximo, que refleja un impacto más marcado de la guerra sobre los mercados de materias primas, sobre las rentas reales y sobre la confianza.
Filippo Alloatti, responsable de crédito financiero de Federated Hermes, explica que “por un lado, los costes energéticos persistentemente elevados amenazan con pesar sobre la actividad industrial y sobre la demanda de los consumidores en toda Europa, con economías como Alemania e Italia particularmente expuestas a shocks energéticos prolongados”. Por otro lado, “el banco central sigue afrontando las consecuencias de haber mantenido los tipos demasiado bajos durante demasiado tiempo después de la pandemia”, continúa. Para el profesional,la credibilidad es fundamental para las perspectivas de política monetaria.
Y precisamente de credibilidad hablaAnn-Katrin Petersen, estratega jefe de inversiones para Alemania, Austria, Suiza y Europa Oriental delBlackRock Investment Institute: “Menos palabras y más acción por parte del BCE. En nuestra opinión, la subida de hoy, ampliamente anticipada, es una prueba de credibilidad:los responsables de política quieren mostrarse firmes en su compromiso con la estabilidad de precios, en un contexto en el que persisten riesgos inflacionistas”, afirma. Según la experta, se trata de una recalibración medida: “Una subida de tipos que habría sido apropiada en todos los escenarios actualizados por el BCE. Los tipos de interés permanecen todavía dentro del intervalo neutral, que ni frena ni estimula el crecimiento económico”.
Recuerdos de 2022y 2011
El recuerdo de 2022 sigue muy presente. Y según Nicolás Forest, CIO de Candriam, “el BCE quiere evitar las críticas recibidas entonces, cuando se consideró que había reaccionado demasiado tarde. Esta subida lanza un mensaje claro: el banco central está decidido a no repetir el mismo error”.
La pregunta que se plantea Roger Rüegg, responsable de Multi-Asset Solution deZkb/Swisscanto, es si una política monetaria más restrictiva puede realmente contribuir a contener las presiones inflacionistas sin penalizar aún más una economía que ya muestra señales de debilidad. Por este motivo, ha revisado significativamente a la baja sus previsiones económicas para el año en curso. "Para la zona euro estimamos ahora un crecimiento inferior al 1%, mientras que para Alemania esperamos una expansión próxima al 0%”, cuenta.
Y a la luz de este escenario, el profesional considera significativo el riesgo de que la subida de tipos decidida hoy no resulte sostenible en el tiempo y que se repita lo ocurrido en 2011. “Entonces el BCE aumentó los tipos para combatir la inflación, para luego verse obligado, pocos meses después, a cambiar de rumbo y relajar nuevamente la política monetaria ante el deterioro del panorama económico”, recuerda.
El futuro sigue a merced de los datos
Con la decisión de junio, Lagarde subraya cómo el BCE sigue bien posicionado para afrontar la incertidumbre causada por la guerray que supervisará atentamente la situación y adoptará un enfoque basado en los datos, evaluando reunión por reunión la política monetaria más apropiada.
Y precisamente la rueda de prensa, como ha señalado Andrea Campisi, gestor senior de inversiones de Pictet AM,ha dejado poco espacio para la interpretación en relación con la orientación futura, “confirmando la orientación reunión por reunión, con medidas de política monetaria dependientes de los datos y de los efectos de segunda ronda sobre la inflación, permitiendo al BCE mantener abiertos los escenarios de actuación dada la actual incertidumbre geopolítica”.
“El continuo énfasis en la dependencia de los datos y en un enfoque que tiene en cuenta las reuniones individuales pone de manifiesto la determinación del banco central de evitar emprender una trayectoria preestablecida. Aunque la subida de hoy podría no representar necesariamente el inicio de un ciclo prolongado de aumentos de tipos, el shock energético crea efectivamente margen para un endurecimiento adicional”, afirma Simon Dangoor, subdirector de inversiones de renta fija y responsable de inversión macro de renta fija deGoldman Sachs Asset Management.
¿Todavía hay espacio para más subidas?
Al mismo tiempo, según el experto, el debilitamiento del impulso del crecimiento plantea cada vez más interrogantes sobre la rapidez y la amplitud de las intervenciones que el BCE podrá emprender. “Consideramos que todavía hay espacio para dos o más subidas destinadas a la gestión del riesgo y orientadas a contener los riesgos inflacionistas, a pesar de que las previsiones de política monetaria siguen siendo altamente sensibles a los acontecimientos en Oriente Medio”, afirma Dangoor.
Mientras tanto, para State Street IM el próximo paso para la Eurozona será una nueva subida de tipos en otoño.En esto también coincide Candriam: “Nuestro escenario base prevé una sola subida adicional de los tipos este año. Si las tensiones geopolíticas se atenuaran, el precio del petróleo podría descender hacia los 80 dólares por barril, contribuyendo a aliviar las presiones inflacionistas. Dicho esto, la incertidumbre sigue siendo excepcionalmente elevada y por ello el BCE es reacio a comprometerse con una trayectoria predefinida de política monetaria”.
Distinto es el punto de vista de Felix Feather, economista de Aberdeen Investments, que interpreta la comunicación del BCE en una clave más acomodaticia. El énfasis puesto en el comunicado sobre el mantenimiento de la opcionalidad contrasta con las expectativas más agresivas del mercado, que prevén otras dos subidas antes de final de año. De hecho, concluye explicando que “al definir su nueva postura de política monetaria como bien posicionada, el BCE podría estar sugiriendo que en este momento no está preparando nuevos endurecimientos”.
Para Salman Ahmed, responsable global de Macro y Asignación Estratégica de Activos de Fidelity International, otros riesgos para las perspectivas derivan de los efectos del tipo de cambio, “en particular en caso de que la Fed comenzara a delinear una trayectoria más acomodaticia respecto a las expectativas del mercado y el euro se apreciara, induciendo al BCE a adoptar una posición menos restrictiva. Además, aumentará la sensibilidad ante un posible deterioro de las relaciones entre la UE y China, así como ante posibles medidas de represalia que podrían afectar negativamente a la economía europea”.