La semana ha estado marcada por la cumbre celebrada en China, entre los máximos responsables del país anfitrión y EEUU.

Donald Trump acudía a China, en su segundo mandato, con una actitud muy diferente a la que tuvo en 2018, cuando se desató la guerra comercial entre ambos países, que tantos quebraderos de cabeza supuso para los mercados de capitales.
Varios años de crisis económica en China y los desafíos geopolíticos desatados por Trump, que no sabe como cerra la crisis con Irán, han hecho que el encuentro haya sido en tono conciliador y diplomático, para intentar avanzar en acuerdos que beneficien a ambas partes.
No se ha producido una rueda de prensa, si hay grandes titulares sobre acuerdos alcanzados. El único acuerdo que se conoce hasta el momento, como cerrado, es la autorización a Nvidia para que venda sus chips a empresas chinas, lo que beneficia a ambas partes. A EEUU como líder de la tecnología de inteligencia artificial, porque va a permitir hacer que ésta avance poniéndola en práctica, por las empresas chinas. A su vez China se ve beneficiada, porque permite a sus empresas participar de los avances tecnológicos que lidera EEUU.
En lo que también parecen estar de acuerdo es en prohibir a Irán desarrollar su programa nuclear y que el estrecho de Ormuz debe abrirse cuanto antes. El principal escollo, como era de prever, está en la protección de EEUU a Taiwan, algo que para China es una afrenta intolerable, pero a lo que EEUU no va a poder renunciar, dado que en esa zona podría producirse un grave conflicto, con ramificaciones mundiales.
Con todo ello, el Nasdaq y el S&P 500 han vuelto ha marcar máximos históricos, empujados por los resultados empresariales y los datos macro, como el desempleo semanal o las ventas minoristas, que siguen reflejando la fortaleza de la economía.
La cautela que también se mantiene en los mercados, la provoca del hecho de que no se ha producido ningún avance en las tensiones con Irán y que la inflación americana, en el 3,8%, superando las previsiones, claramente supone un problema a medio plazo, si el shock energético sigue enquistado.
La Reserva Federal ya tiene nuevo presidente, aprobado su nombramiento por el senado de los EEUU, en Kevin Warsh. El dilema para el nuevo presidente será ver como se enfrenta a esta presión de la inflación, que claramente le aleja de cualquier posibilidad de bajada de tipos, al tiempo que se le abre la posibilidad de tener que subirlos, algo que va en contra de las expectativas del presidente americano, su gran valedor para el cargo.
Los mercados de renta fija, siguen presionados, por las expectativas de subidas de tipos en las principales economías del mundo, mientras el petróleo se acerca de nuevo a los 110 dólares, por ello los índices bursátiles, tras las subidas, han entrado en la última sesión en modo realización de beneficios, a la espera de nuevos catalizadores o noticias sobre los asuntos relevantes.
María Jesús Soto
Directora El Inversor Inquieto